Leyenda del gigante

Leyenda del gigante

Viesca era un lugar en el que hasta los niños estaban preparados para el combate, ya que el sabio de la comunidad frecuentemente llenaba la mente de los que ahí habitaban con leyendas cortas antiguas de un gigante que vivía del otro lado del río y que en cualquier momento podía atacarlos por sorpresa.

Con el fin de protegerse de aquella criatura, las mujeres le rezaban a las deidades del agua, mientras que los hombres se dedicaban a elaborar fastuosos festivales en los que se le agradecía la protección divina tanto al sol como a la tierra.

Cabe señalar que varios de los más jóvenes, creían que esas leyendas de terror eran un tanto exageradas. Es decir, pensaban que seguramente al otro lado del río se hallaba un pueblo belicoso.

No obstante, durante las noches de luna llena se podían oír gruñidos y lamentos de una bestia semejante a un oso. Lo peor es que cuando llegaba el mes de octubre, se proyectaba de vez en cuando una sombra en el suelo que medía más de 60 metros de longitud.

El más preocupado de ese asunto era el virrey, pues tenía la idea de que su hija era la persona que más corría peligro al estar allí. La joven era de una belleza extraordinaria, tal como si la hubieran esculpido querubines en lo más alto del firmamento.

Según leí en la biblioteca de ese sitio, la chica fue raptada mientras dormía en una fortaleza especialmente diseñada para ella. Las pisadas que se encontraron afuera de ese fuerte, eran de un calzado enorme.

Los guerreros dispusieron sus naves para ir en busca de la hija del virrey. Sin embargo, antes de que levaran anclas vieron al gigante sentado en una colina junto a la chica. La criatura era inmensa, pero no daba miedo.

Pronto alguien se acercó a él y vio que podía comunicarse utilizando el mismo idioma. El desenlace de esta historia fue inesperado. Ya que las leyendas cortas se convirtieron en una historia de amor, pues el gigante se enamoró de la joven y la gente de Viesca no volvió a combatir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *