El duende

El duende

Muchas son las historias a lo largo del globo que cuentan las travesuras y maldades hechas por un tipo muy particular de seres pequeñitos. Estos seres no suelen ser buenos, por el contrario, compensan su escasa estatura con una maldad difícil de creer. En América Latina las historias de estos duendes también abundan. Una de las historias más comunes, que se comparten en regiones tan distantes como Venezuela y Bolivia, es la de los duendes que roban niños.

Según cuentan las historias de miedo, a muchas criaturas del infierno siempre le han resultado atractivas las almas inocentes que no se han entregado a Dios mediante el Bautizo. Pues para las fuerzas del infierno el cautiverio de almas pertenecientes al cielo es de vital importancia en la eterna lucha entre el bien y el mal. Uno de los encargados de robar estas almas son los duendes, que se parecen bastante a los gnomos pero mientras estos últimos son seres bondadosos los duendes son gruñones, malvados y terriblemente traicioneros.

Según los que han visto a un duende estas criaturas poseen un aspecto como campesino descuidado, con sombreros rojos de punta que suelen ser más largos que su propio cuerpo y de rostros malhumorados y terribles. Los niños que han logrado escapar tienen relatos similares: según ellos existen personas muy pequeñas y vestidas con extraños atuendos que los atraen con dulces y juguetes brillantes. Los pequeños no recuerdan exactamente qué hacen con ellos estos duendes, solo saben que los duendes quieren alejarlos de sus casas para internarlos en la profundidad de la noche, pero además de eso los que logran escapar aparecen con el cabello trenzado delicadamente, como si se les hubiese preparado para un ritual muy especial. El método más efectivo para mantener alejadas a estas criaturas se debe bautizar al bebé.

Enviada por Leyendas

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